Empieza tu meditación

 

Comienza siempre la meditación relajando completamente el cuerpo y la mente, después enfoca tu atención en el entrecejo. Esta zona se llama “el ojo espiritual”, es un centro de gran energía espiritual. Tus ojos deben estar cerrados, relajados y mirando suavemente hacia arriba. Cuando hayas enfocado tu atención en el entrecejo, siente que estás enviando allí energía, creando un área de una gran calma y paz en el cerebro. Observa simplemente tus pensamientos, abandona cualquier pensamiento que llegue a ti en el espacio infinito. Deja el pasado y el futuro. Repite mentalmente, “Estoy en paz, Soy paz”. Cuando empieces a sentir la paz de la meditación, trata de entrar en ese sentimiento, profundizándolo hasta saturar todo tu ser. Siente la paz difundirse desde el ojo espiritual hacia la mente. Después de un tiempo déjela descender, como un líquido de luz, desde la mente a cada célula del cuerpo. Siente que todo tu ser está hecho de un líquido de paz. Mantén este estado el tiempo que te sea posible y después gradualmente siente que una vez más te encuentras enfocado en el entrecejo. Trata de mantener la sensación de esa paz profunda al terminar tu meditación y al pasar revista a tus actividades diarias. Siente que tu capacidad de movimiento y comunicación emergen desde ese estado de paz interior.

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