Cómo Celebrar la Navidad

              por Paramhansa Yogananda

East-West,  Diciembre 1932

 

Este extracto de un artículo de Paramhansa Yogananda, titulado “Cómo la Conciencia de Cristo Desciende a la Conciencia Humana”, podría llamarse también “Cómo Celebrar la Navidad”. Que el poder de este mensaje te inspire a una sintonía más profunda e interior con Dios y Cristo.

Cuando llega la Navidad, la gente piensa normalmente en comprar regalos para sus seres queridos. Unos pocos piensan en la belleza de la música navideña y en los servicios de iglesia. La mayoría de las personas gozan en la festividad del árbol de Navidad, con su esplendoroso oropel y los regalos a su alrededor. Es bueno celebrar el nacimiento de Cristo con canciones, cenas y el intercambio de regalos; pero si la parte material de la festividad se vuelve el único propósito de toda la celebración de la Navidad, es una pena, y no se gana nada.

Aprendamos a hacer de nuestra celebración de la Navidad una conmemoración real de la sagrada vida de Cristo,  para convertirla en una experiencia espiritual y elevada. Una vez vi una escopeta adornando un árbol de Navidad y le comenté a la dueña, “Señora, esta escopeta como regalo es un insulto a Cristo. El no mataba. Un arma significa muerte, asesinato, venganza, hermano luchando contra hermano. Por esta razón está fuera de lugar en la celebración del cumpleaños del ‘Príncipe de la Paz’”. La señora se llevó el arma, y la cambió por una Biblia para niños. Debemos recordar que en el Día de Navidad no sólo debemos intercambiar regalos útiles, sino regalos que recuerden a Dios.

Generalmente se olvida el significado original de la mayoría de los símbolos y de las festividades religiosas. La mayor parte de la gente piensa en la Navidad como una festividad ordinaria y se olvida de Cristo, el maestro de ceremonias. Se usa la Navidad y a Cristo para la festividad, y la gran importancia espiritual de Navidad se pierde de vista. Como en una película, la atención principal del público está en la historia de la película, no en la música; así que en el espectáculo de Navidad, la atención principal está en la celebración material, y Cristo, aunque es la parte más importante, se deja como secundario.

Debemos regocijarnos de que un Ser santo como Cristo haya sido enviado para servir de modelo de perfección a la engañada humanidad. Manifestar indiferencia e inconsciencia hacia Él no es bueno. La Navidad debe utilizarse, al menos, para que nos dé nuevo impulso material, mental y espiritual para comenzar el sendero de la verdad de Cristo con el comienzo del nuevo año.

Con la llegada de la Navidad, no permitas que tu conciencia se hunda en el pozo de las cenas del pavo, intercambio de regalos, bailes, festividades, y fiestas. Un pozo de pensamientos materiales no es un lugar adecuado para celebrar el cumpleaños de Cristo. Separa tu conciencia de las trampas de las festividades materiales y entra por la puerta secreta del silencio con ojos cerrados para contemplar el inmenso altar de paz desplegado eternamente arriba, abajo, a la izquierda y a la derecha, delante y detrás, dentro y fuera.

Si profundizas más, encontrarás a Cristo viniendo hacia ti en Sus ardientes túnicas de beatitud, como la naciente aurora, y tu alegría danzará en cada átomo del espacio. Entonces abre los ojos, contempla tu pequeño cuerpo y di, “La beatitud de Cristo está descendiendo al altar de mi pensamiento, sentimiento, y devoción.” Medita sobre esta afirmación: “La Paz de Cristo está descendiendo como salud a cada tejido y célula de mi cuerpo”.

Pon a Cristo en el altar de tus negocios y posesiones. Di, “yo poseo estas cosas en Cristo.” Entonces medita sobre la afirmación, “Mi Paz de Cristo ha descendido a cada miembro de mi familia, de mi país, y de mi mundo.” Contempla la Paz de Cristo descendiendo a tu cuerpo, a tus posesiones, y extendiéndose a tus vecinos, a todos los países, y hacia el altar unido de todos los corazones y todas las criaturas. Permite que la Beatitud de Cristo se extienda desde tu cuerpo a todos los territorios de América del Norte, del Sur, Asia, Europa, Australia, el sistema solar, a las islas de universos y a todos los seres. Medita en lo siguiente: “Mi Paz de Cristo está descendiendo a cada ser viviente, a cada estrella viviente, a cada mota de materia y espacio.”

Celebra la Navidad sobre el altar del inmenso silencio interior y sobre el santuario de cada deseo, de cada cosa viviente en el mundo y del Cosmos. Entonces conocerás a Cristo como el Divino Rey que gobierna en el corazón de toda la Creación finita.

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